Muchos hemos oído o hemos visto a alguien que tiene el piercing pezon y nos han surgido un montón de dudas sobre este. Se trata de un piercing que cada vez se está volviendo más popular, porque es bastante estético y sobre todo porque tiene un fuerte cometido sexual, ya que es bastante estimulante, pero mucha gente no se para a analizar los riesgos que una perforación en una parte tan sensible como el pezón, puede conllevar. En este artículo vamos a analizar brevemente los riesgos que puede traer el piercing del pezón y con esto concluir si merece la pena o no hacérselo.

Los principales riesgos

Para empezar, hay que mencionar que cualquier perforación tiene riesgos, fundamentalmente de una infección. Por ello siempre se dice que no hay que infravalorar los riesgos que tiene hacerse un piercing, independientemente de la zona en la que se haga. El piercing del pezón es peor todavía, porque los riesgos que conlleva una perforación en esta zona son aún mayores:

  • En primer lugar, el tejido del pezón tarda mucho más en cicatrizar que cualquier otro, por tanto, el riesgo de infección aumenta considerablemente. Además, el hecho de que la ropa roce continuamente con el piercing aumenta aún más el riesgo de infección. Se estima que hacen aproximadamente falta unos 18-20 meses para que el piercing del pezón cicatrice completamente.
  • En las mujeres la infección del pezón es más peligrosa aún, porque si esta se prolonga en el tiempo podría llegar a afectar a los ganglios linfáticos, lo cual sería realmente peligroso.
  • Hay una serie de riesgos menos frecuentes, pero que hay que destacar porque pueden darse: daños en los nervios del pezón y zonas cercanas, galactorrea (secreción de leche de manera espontánea), formación de quistes, generación de bolsas de pus debajo de la piel como consecuencia de una infección subcutánea y alergias por el contacto del piercing.
  • En el caso de mujeres lactantes los problemas son obvios. Puede tener lugar una obstrucción y deformación de los conductos encargados de secretar la leche, lo cual provocaría problemas a la hora de producir leche. En caso de que ya te hayas hecho el piercing y tengas que amamantar a tu bebé, lo más recomendable es que te quites el piercing, ya que este únicamente va a dar problemas.

¿Merece la pena hacerse el piercing del pezón?

Siendo objetivos se trata de un piercing que no es sano de ninguna de las maneras. Consiste en perforar una zona muy sensible de nuestro cuerpo y que en caso de mujeres puede tener repercusiones relativamente graves. Si tienes una obsesión con este piercing, adelante, mucha gente lo tiene y no pasa absolutamente nada, pero si estabas indeciso entre hacértelo y no hacértelo, lo más recomendado es que optes por otro de los tantos piercings que existen y que no afectan a una zona tan sensible como es el pezón. Otros piercings muy populares son los de las orejas, la nariz, el ombligo o incluso la ceja.

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